“…ya se convencerá usted de que adelantamos mucho si conseguimos transformar la miseria neurótica en infortunio cotidiano”. Freud, Psicoterapia de la histeria, 1905

Para pensar la Sección Clínica, esto es, la posibilidad de comenzar un análisis con alguno de los psicoanalistas que conformamos Nota Azul, nos gusta evocar esta cita freudiana como forma de transmitir a qué travesías invita un análisis. Hablamos de travesías en plural porque el recorrido – si bien con algunas invariantes estructurales, modo de formalizar la dirección de una cura – será absolutamente singular, cada análisis escribe de este modo el mapa a medida que navega.

Estas palabras freudianas contienen – en su gramática aparentemente sencilla y simple – una gran complejidad. Portan en sus entrañas una idea de una orientación del análisis, también la idea de que algo se transforme o mude, según la traducción, es decir que, a través de la palabra algo del sujeto sea tocado, operando con lo simbólico un cambio real.

Finalmente la neurosis aparece como aquella que nos aporta la miseria, es decir, aquella que mortifica nuestra realidad, aportando sufrimiento y pesar, esperando una satisfacción plena y esférica, donde nada quiere saberse del infortunio.

La propuesta freudiana, lejos de prometer el paraíso, supone hacerle un lugar al infortunio, cambiar la política sobre lo que no anda. Se trata, como dijimos alguna vez
en nuestras jornadas clínicas, de una satisfacción sin paraíso, es decir, una que incluya lo que falla, lo que cojea y tome eso como aquello que oficia de causa.

En ese sentido vale citar también la recomendación de Lacan de no desmentir la promesa de felicidad que el análisis incluye para muchos sino para todos. Freud lo decía distinto, decía que un análisis exitoso podía restablecer las capacidades de amar y trabajar resentidas en el neurótico.

En el mismo derrotero freudiano la idea de que la libido no abandona ninguna de sus posiciones sino sustituyendo. Por eso el valor de poner en juego lo que el análisis puede posibilitar en la vida.

Psicoanalistas y legos, conocedores o no del psicoanálisis en la medida en que confían sus palabras a un analista despliegan su esperanza, la promesa que la escucha del analista transformará en felicidad.

Amar y trabajar son en su simplicidad y anudamiento o coexistencia la expresión de que la felicidad es satisfacción limitada, sin paraíso.

 

“Somos prestadores de Emergencias Médicas, Vittal, Eurosalud y otros.”

 
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