¿Por qué Institución?

Sostener la palabra institución para referirnos a un agrupamiento de psicoanalistas supone tomar en cuenta la historia de los mismos  en relación con las inevitables y sucesivas disoluciones institucionales comenzando por la Escuela fundada por Lacan. La disolución es propuesta por Lacan apuntó a contrarrestar los efectos de “encolamiento” y de retención indefinida de sillas, títulos y nominaciones.

En algún momento se llegó a pensar en la institución psicoanalítica y su necesaria disolución periódica.

Sin embargo, en un país como la Argentina en el que las instituciones no tienen en absoluto el mismo grado de encolamiento o quizás de estabilidad del primer mundo debimos buscar otra alternativa para no caer en una posición meramente destructiva.

Apoyados en nuestro trabajo interno pero también en otras instituciones de nuestro país que han podido persistir-insistir, pensamos que los efectos buscados en las disoluciones (renovación, recreación de la causa deseante, transmisión, habilitación) pueden encontrarse también prescindiendo de las mismas.

En ese sentido hemos encontrado que si la institución está en función de sostener la iniciativa del analista e instituír lo que en acto funciona se pone en cuestión lo que de incuestionable puede tener un pacto fundacional. Esto es, que los que fundan convienen en algo que por su carácter fundante no puede ser modificado sin alterar o disolver la institución. Sin embargo, introducir un pacto fundacional que incluya la iniciativa del analista como fundante subvierte de entrada la inmutabilidad introduciendo lo real de la clínica que el analista atrapa, el pedazo de real.

Lo que funciona se instituye, lo que hace avanzar el discurso psicoanalítico que le conviene a la clínica. Lo que funciona se instituye, no en un sentido pragmático puesto que lo que determina es, cada vez, lo que funda al psicoanálisis: la transferencia…de trabajo.